Podemos mantiene a sus ministros tras la crisis de Gobierno | España | EL PAÍS

Yolanda Díaz, el miércoles durante una rueda de prensa en Mérida.Jero Morales / EFE

Unidas Podemos (UP) mantiene a sus ministros tras la primera gran remodelación del Gobierno, con cambios profundos en la parte socialista del Ejecutivo. En los últimos días, la vicepresidenta Yolanda Díaz negoció con Pedro Sánchez y trasladó que el interés de UP era mantener su estructura actual sin modificaciones, según fuentes próximas a la también responsable de Trabajo. Desde el comienzo, la propuesta de Díaz fue la de conservar los cinco ministerios que se pactaron al inicio de la legislatura, incluidos los nombres de sus titulares. Fuentes próximas a la negociación aseguran que Pedro Sánchez propuso el viernes sin éxito a la vicepresidenta que prescindiera de uno de sus cinco puestos en el Ejecutivo a cambio de que los socialistas redujeran otros dos puestos en sus filas, informa Javier Casqueiro.

Los equilibrios entre las distintas familias del espacio confederal —dos ministras de Podemos, una de Galicia en Común, uno de Izquierda Unida y otro de los comunes— complicaban cualquier ajuste al frente de los departamentos. Asimismo, según el protocolo del acuerdo firmado en su día, un cambio “sustancial” que afectase a lo pactado en 2019, hubiese implicado una nueva negociación del Gabinete.

La confirmación de los planes definitivos del presidente fue trasladada a Díaz este viernes, y ella, a su vez, informó al resto de miembros del Gobierno de UP. Aunque la formación que dirige la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, no entra a valorar y observa con “máximo respeto” los cambios realizados en la parte socialista del Ejecutivo, desde el entorno de Podemos la marcha de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, es vista como un paso muy positivo para que la coalición pueda funcionar.

El pulso librado durante meses entre Calvo y el Ministerio de Igualdad a cuenta de la Ley trans fue interpretado como una intromisión en las competencias del departamento que dirige Irene Montero, quien finalmente consiguió imponerse al recoger en el proyecto aprobado ya en el Consejo de Ministros los aspectos más controvertidos de la norma. La batalla por incluir la libre autodeterminación de género en la nueva ley provocó un arduo enfrentamiento entre los socios, lo que bloqueó y dilató el proceso, con el consecuente desgaste político, físico e incluso emocional para los equipos negociadores. El cambio de algunos nombres, a la vez, es considerado por algunos sectores un giro hacia la parte más socialdemócrata del PSOE, que puede contribuir a avanzar hacia el acuerdo en algunas áreas pendientes.

“Este nuevo tiempo nos empuja a pensar en grande. Los retos de la recuperación justa, la transición ecológica, el avance en igualdad y de horizontes de futuro para nuestra juventud deben ser el corazón del nuevo Gobierno”, ha manifestado la nueva vicepresidenta segunda a través de Twitter, quien ha añadido que el futuro se “escribe” con la “fuerza de las mujeres, de las personas trabajadoras y profesionales” que hacen “crecer” al país “sobre las alas de las ideas y de la diversidad”. “Estamos plenamente implicadas en esta tarea colectiva”, ha señalado Díaz.

La vicepresidenta ha destacado también que el Gobierno “sigue comprometido con los grandes retos del acuerdo de coalición” [la regulación de los precios del alquiler o la reforma laboral, entre otros] y considera que tiene que estar “a la altura de las expectativas de la gente”. “Continuaremos trabajando con toda nuestra inteligencia y dedicación para relanzar y fortalecer el proyecto que recibió la confianza de la ciudadanía en 2019″, termina su valoración la titular de Trabajo.

Aunque Yolanda Díaz nunca peleó la vicepresidencia —tampoco ahora ha pedido este último ascenso—, los cambios anunciados este sábado por Sánchez la han convertido en la número tres del Ejecutivo de coalición, el mismo rango que tenía hasta el pasado marzo Pablo Iglesias. Tras su salida para concurrir en las elecciones de Madrid, Díaz fue nombrada vicepresidenta tercera, por detrás de Nadia Calviño, algo por lo que ella nunca batalló, ya que priorizaba el continuar con su labor al frente de la cartera de Trabajo, y esta debía ir detrás de la económica. En la nueva estructura, que ha aupado a la otra gallega en el Ejecutivo a la vicepresidencia primera, el orden no se invierte, pero UP escala una posición en un Gobierno con menos vicepresidencias y que prescinde de una de las principales detractoras de sus postulados políticos en el área de Igualdad.

Este nuevo tiempo nos empuja a pensar en grande.

Los retos de la recuperación justa, la transición ecológica, el avance en igualdad y de horizontes de futuro para nuestra juventud deben ser el corazón del nuevo gobierno.

— Yolanda Díaz (@Yolanda_Diaz_) July 10, 2021